miércoles, 26 de enero de 2011

1er cap de Extraños >_<''


EXTRAÑOS

Cap. 1 “el fin de la Luna Llena”

¿Por qué no logro entender este ejercicio? ¿Será que la geometría no va conmigo? Esta era la última oportunidad que me quedaba para poder resolver este maldito problema, debía concentrarme, poner atención y hacer exactamente lo mismo en la prueba, pero aún así mi cabeza no dejaba de echar humo.
Dejé de revolver mi largo cabello rojizo con la punta del lápiz grafito y decidí prestar atención a los apuntes que había conseguido en la clase del profesor While. Afortunadamente no estaba tan sola, Bonnie, mi mejor amiga desde el preescolar se había ofrecido para ayudarme en los exámenes finales ya que ella ya estaba eximida de todos ellos (menuda suertuda). Aunque siniestramente era genial que alguien como ella tuviese tanto CI, dado a que sus padres trabajaban en la morgue, su hermano mayor era médico forense, y según ella era un buen pasatiempo estudiar en el cementerio a causa del silencio.-Quizás ella por lo mismo debería seguir por el camino de su familia-. Pensé.

- Al fin llegaste, pensé que te había ocurrido algo.- saludó Bonnie desde su puerta.
- Claro, como si algo me fuese ocurrir en Oxley…- tonteé antes de entrar a su calefaccionado hogar.
- Uno nunca sabe.- concluyó encogiéndose de hombros.

Cierto, se me olvidaba mencionar el pequeño y poco popular pueblo en el que vivía; Oxley, una ciudad con no más de cuatro mil habitantes, así mismo con un mínimo de dos instituciones educacionales en todo el sector. Situación que sinceramente a mí en lo personal no me iba ni venía dado a que estaba a gusto en la secundaria a la que había sido obligada a entrar. Porque honestamente no descarto que hubiese sido divertido elegir la escuela, el uniforme, y las clases.

- Odette, siéntate, te traeré algo de té verde.- continuó ella.- debes estar congelada.- murmuró.
- Ok.- contesté situándome en el mismo lugar que siempre, la esquina de su sofá negro.

Bonnie parecía inquieta, y por un momento, solo un momento dudé que fuese por su inconsolable miedo a los relámpagos, pero esa noche no había señal de ellos, ni siquiera de una mínima llovizna, algo raro aquí; una ciudad en la que cada dos días arribaba algo de humedad y nubosidad. Como si no tuviésemos suficiente.
Abrí nuevamente mi libro de matemáticas en la misma página que inútilmente antes había intentado desarrollar en casa, pero ahora con la intención de estrujar mis neuronas y sacar al menos una que otra respuesta valida.

- No te estreses.- escuché decir a mi amiga desde la cocina.
- Claro que no, solo estoy tratando de recordar algo de materia.- respondí en medio de un puchero.
- Pues tu cara no parece demostrarlo, más bien pareciera que estas concentrada en hipnotizar a alguien con todas tus fuerzas.- replicó aún preparando mi té verde.
- Qué sabes tú, ni siquiera me ves.- indiqué amurrada.- o tal vez…- susurré alzando la vista hacia puerta de la cocina.
- ¿Decías algo?- preguntó Bonnie de vuelta con una bandeja llena de mis galletas favoritas y el té por supuesto.
- Nada, solo estudio.- contesté volviendo la cabeza a mi libro de estudios.

Bonnie se sentó al frente mío revisando los ejercicios que según ella me serían de ayuda en el examen.
De pronto, sus ojos impulsivamente miraron por sobre mi hombro, y en solo un instante sentí como la habitación se helaba a mis espaldas. Espantada me fijé insistentemente en mi compañera, pero ella no se volvía nunca hacia mí.

- ¿No me digas que ahora puedes ver fantasmas?- deduje tragando saliva ruidosamente.
- No seas tonta, es solo mi hermano que acaba de llegar.- rodeó los ojos.
- Ah.- musité aún vacilando.
- Come algo, estas pálida.- sugirió ella acercando la bandeja a mi lado.
- Si, tu casa a veces hace que me baje la presión.- indiqué sin fijarme demasiado en las lúgubres pinturas a mí alrededor.
- Que exagerada, además sabes que mi mamá no es una famosa decoradora de interiores como tu tía.

Ciertamente ella estaba en lo correcto, mi tía Anna además de ser una pésima dueña de casa, era una renombrada decoradora de interiores en todo el mundo. Me resultaba curioso el que haya salido de Oxley con tanta experiencia, dado a ser una ciudad pequeña con muy poco estilo y popularidad evidentemente.
Contrariamente de aquello, Anna es mi tutora, y apoderada a la hora de las reuniones escolares, todo ello debido al prematuro fallecimiento de mis padres hace más de diez años. A pesar de que la causa de sus muertes aún permanece en la trastornada cabeza de mi tía, es y sigue siendo totalmente ajena a la mía.
Desde pequeña siempre he tenido curiosidad por saber más sobre la razón de por qué ellos ya no estaban a mi lado, pero cada vez que le preguntaba a Anna su mirada se volvía triste, a pesar de que al mismo tiempo una involuntaria sonrisa se asomaba por la curvatura de sus rojizos labios. Y su respuesta siempre resultaba ser muda y meramente afectuosa; un pequeño beso en la frente que procuraba borrar cualquier indicio de preocupación o tristeza.

- A todo esto, ¿tu tía sabe de tu bajo rendimiento en los exámenes parciales?- inquirió Bonnie pasando a la siguiente página.
- Probablemente, ya sabes que la profesora Roggers simpatiza con su arte.- resoplé aún con la vista en el vacío cuadernillo.- y seguro que mantienen eventualmente más de dos conversaciones telefónicas a la semana.
- Aterrador.- opinó con tono grave.- en sí, estás jodida.
- Y ni te imaginas cuánto.- asentí mordiéndome el labio.

- ¿¡Todavía ahí!?- inspeccionó Bonnie atónita.- ni siquiera es la mitad del primer ejercicio.
- Si, verás, es que mi cerebro avanza a una velocidad diferente a la tuya.- justifiqué a medio reír por su exagerada reacción.- ya tendrás entendido cuanto me cuesta la geometría.
- Si…- bufó poniendo sus dos manos en la frente.- ¡esta bien!- dijo convenciéndose de cierta energía que ni yo podía ver en ella.- lo explicaré desde el principio otra vez, pero si esta vez tampoco aprendes, te tendré que considerar caso perdido. ¿ok?
- ¡ok!

Las horas pasaron lentamente, sin embargo al fin y al cabo pasaron, algo tediosas, pero de todas formas no había como quejarse, Bonnie hacía todo lo que tenía al alcance para enseñarle a una inútil como yo. Muy amable de su parte teniendo en cuenta que podría haber estado perfectamente en una cita con su novio.

- ¿Amable? Si, lo soy, pero no por Derek.- refunfuñó mi amiga cruzándose de brazos.
- ¿Cómo sabes que estaba pensando en eso?- me erguí intrigada.- ¿acaso tienes poderes ocultos?
- Siempre tan ingenua.- rió por lo bajo.- por supuesto que no tengo “poderes ocultos” es solo que tu expresión es demasiado evidente.
- ¡Pero te olvidas de algo!- le acusé.- antes en la cocina supiste como me encontraba sin siquiera mirarme…
- Serás… ilusa.- levantó una ceja sin mucha paciencia.- solo lo supe por el reflejo del ventanal de la cocina.
- ¡Ah!- murmuré aún sin creer demasiado.- espérame.
- ¿qué?

Me levanté y fui corriendo hacia su cocina, fingí estar sirviendo el té en su amplio lavadero y eché un pequeño vistazo al cristal incrustado en la puerta, y ahí estaba Bonnie haciendo muecas como una loca.

- ¿me ves?- preguntó con evidente humor.
- … Algo.- respondí sin ánimos.
- Entonces vuelve aquí que te queda un solo ejercicio.- reclamó agitando su mano derecha a la altura de su cabeza.
- Si…- arrastré los pies con la cabeza gacha.

Con algo de la ayuda de mi amiga tuve el problema hecho en menos de dos minutos, seguro que si seguía así podría sacar una buena calificación en la prueba del profesor While.

- Odette.- dijo Bonnie.- ¿por qué quieres sacar tan buena calificación en este examen?
- Esta claro, obvio que es porque quiero pasar con buenas notas al otro semestre.- le aclaré sintiéndome muy llana.
- Es por que quieres entrar al consejo estudiantil ¿verdad?- refutó modestamente dándole justo en el clavo.
- ¿por qué querría yo unirme a esos esnobs?- esquivé con poca convicción.
- Innegablemente es por Ian Rouse.- selló mirándome fijamente con algo de gracia.- ¿cierto?
- En serio ¿qué comes?- admití sintiéndome casi desnuda delante de ella.- ¿así de obvia soy?
- Nop, pero no podemos tan solo negar diez años de amistad.- sonrió mordiendo una de las galletas que seguramente ella misma había preparado.- asimismo tus escapadas luego de educación física al vestuario de hombres eran naturalmente notorias para mi.
- ¡¿También estabas enterada de eso?!- grité fuertemente hasta que ella me hizo bajar la voz.
- No te sorprendas tanto, de todas formas soy una tumba.- me guiñó el ojo, y yo sonreí al pensar en lo natural que le salía decir que estaba familiarizada con la acción de un mausoleo.
- Esta bien, pero me gustaría dejar en claro algo.- le repliqué.
- ¿Qué cosa?
- No soy una pervertida ni nada por el estilo, solo lo seguía para fingir un encuentro inesperado.- le esclarecí con un mohín.
- Lo sé, aunque no podría estar muy segura sobre lo de pervertida, que yo sepa no te daría ni una pizca de vergüenza verlo desnudo.- indicó seriamente.
- ¿de qué hablas?- le demandé.
- Solo bromeo.- explotó a carcajadas.

La miré de reojo por un buen rato, pero luego no pude evitar reírme junto a ella.

- ¿Estás segura de que no quieres llamar a tu tía? es muy tarde para que te vallas sola…- sugirió Bonnie mostrándose preocupada.

Miré hacia fuera, nos habíamos quedado hablando por tanto rato que se me había hecho relativamente tarde. La luna ya había salido, estaba llena y esplendorosa allí en la cima, lastima que en poco tiempo desaparecería a causa de unas espumosas nubes grises.
Me puse el abrigo, y mi par de guantes térmicos antes de salir allá fuera donde se sentía fuertemente la brisa traída desde el bosque. El olor a pino era relajante y tremendamente penetrante.

- No me cuesta nada llamarla.- siguió mi amiga algo insistente.
- Estoy bien, necesito tomar algo de aire.- me negué. Ésta no sería la única vez que iría sola a casa, además tía Anna seguro debía estar agotadísima.- nos vemos, muchísimas gracias, y suerte en tu viaje.
- Está bien.- se encogió de hombros.- nos vemos de vuelta de vacaciones.- se despidió.
- Claro, bye bye.- dije caminando hacia la salida en su congelado jardín.


Que suerte tenía Bonnie, poder salir de viaje con su familia a un lugar que no llegue la oscuridad, y el mal clima. Aunque seriamente no sería algo totalmente feliz debido a la distancia de la cual se encontraría de su novio Derek, y si bien no lo conocía mucho, les deseaba lo mejor a ambos. Ojala yo también algún día tuviese a alguien de quién preocuparme y extrañar, pero por mucho que le rogaba a una entidad, este supuesto novio nunca aparecía. Quizás fuese buena idea visitar un día de estos la tienda de brujería de la ciudad, tal vez encuentre algún hechizo para atraer a mi alma gemela y todo eso… Si lo reflexiono bien, no es tan ridículo pensar así, porque estoy segurísima de haber escuchado el rumor de que a Grabielle Barnett-una menuda chica de segundo- le había dado resultados visitar aquella tienda en el verano pasado, y ahora estaba de lo más feliz con su pareja. Si fuese así entonces, me pediría a Ian como futuro enamorado.

Me adentré en el oscuro bosque siguiendo el pasaje que había caminado desde casa. Molestamente el viento se había vuelto más fuerte y golpeaba contra mi cara dificultándome el tener los ojos abiertos por mucho tiempo.
Inquieta revolví mi cabello, y esquivé la ventisca mirando hacia el cielo.
¡Ajá! Tenía razón, la luna estaba a punto de desaparecer detrás de esas amenazadoras nubes.

De pronto un agudo aullido me hizo parar en seco. Miré aterrada a mí alrededor ¿lobos en Oxley? Seguro fue algún perrito jugando por ahí- pensé cerciorándome una vez más de que la zona estuviese libre de cualquier escalofriante animal. Casi sin aliento comencé a caminar rápido a casa, canturreando cualquier canción que se me viniera a la cabeza solo para tranquilizar los nervios y no sentirme tan sola.

- ¡Auuuu!- sentí nuevamente, pero esta vez incluso más cerca.
- Malditos perros.- murmuré convenciéndome de que se trataba de solo un inofensivo animalito.

El aullido se repitió dos veces seguidas por el alrededor, pero yo estaba muy asustada como para voltear esta vez.
El sendero se hacia cada vez más estrecho, y en realidad no era para nada raro porque siempre ha sido así, pero esa noche hasta lo más mínimo me daba escalofríos, y no es porque le tenga miedo a los lobos, ni por mi mártir alergia a los caninos, simplemente era el hecho de estar sola y sin protección alguna.
La enorme sombra de un escabroso animal me crispó, y mientras me concentraba en huir de aquel lugar un pequeño aullido me hizo girar.
Era más que un simple lobo, y no era tan solo grande. Sus patas no retrocedieron ni un paso, y su aúllo volvió a estremecerme. Su hocico mostró unos relucientes colmillos listos para atacar, pero por alguna razón estaba paralizada y no podía mover mis pies.
Sin anuncio alguno se desplomó en el congelado césped, y ahora sus ladridos no eran más que de sufrimiento.
Pude haber huido en ese momento, llegar sana a casa, preparar la cena y revisar mi correo como hacía todas las noches, pero por algún motivo era incapaz de marcharme sin hacer algo antes. No estaba muy segura de lo que estaba haciendo, ni siquiera sabía si era igual de alérgica a los lobos, ya que en mi vida había visto uno. Aún así aunque la bestia estuviese blufeando y quisiera cenarme después de todo, quería ayudarlo.
Caminé lentamente hacia el animal, estaba temblando pero no sabía si era por el dolor o el frío que hacia esa noche. Me arrodillé cerca de su cabeza, y aproveché de acercarme en ese momento que tenía los ojos levemente cerrados, y al momento que puse mis dedos cerca de su peluda nuca, él bufó tenuemente casi sin fuerzas. Volví a retroceder, pero frené y me decidí por seguir y poner su cabeza sobre mis piernas. Al momento que empecé a acariciar su rostro sus ojos se abrieron por completo y me miró al parecer un poco espantado. Sus ojos eran de un llamativo color oro, muy bellos.
No podría decir que estaba tranquila, es solo que por primera vez me sentía útil para alguien, aunque la verdad es que no estaba haciendo mucho por él. De aquí a la veterinaria era bastante camino y cargarlo si que sería un problema.
Repentinamente su respiración se hizo casi imperceptible, y sus ojos pestañaban con dificultad ¿era acaso que este animal ya estaba en las últimas? ¿Entonces ya no había nada que hacer?
Afligida acaricié su melena esperando al menos que su partida no fuese solitaria. Pero de repente algo en él empezó a cambiar.
Su afelpado cuerpo se revolvió sobre mis piernas, y en un par de segundos ya no había lobo.
Espantada pestañeé repetidamente ¿estaba soñando? Imposible el enorme animal que hace poco había estado colapsando a mi lado, ahora era un joven hombre desnudo.
Rápidamente tapé mis ojos, aunque lamentablemente no había nada que no hubiese visto.
Todavía sobre mis piernas tosió bruscamente. Preocupada destapé mis ojos y procuré no mirar más allá de su cintura. Toqué su frente y pude sentirla ardiente tal como cuando se tiene la fiebre, debía sacarlo del bosque y llevarlo a un lugar calido. ¿Estaría tía Anna de acuerdo con una visita inesperada? Probablemente no, y menos si se trataba de un chico falto de ropa.
Me quité la chaqueta y se la puse, suerte que alcanzaba a taparle justo lo que nadie debería ver.
Lo levanté, y lo forcé a caminar como pudiese, él apenas conciente me siguió el paso sin decir ni una palabra.
No sabía qué decirle, ni siquiera si hablábamos el mismo idioma, además de ser la primera vez que conocía a alguien en tales condiciones.
El camino a casa estaba ventajosamente desierto por lo que no lo obligué a caminar tan rápido. Estaba preocupada porque su jadeo aumentaba a cada paso que dábamos, y el calor de su cuerpo me acaloraba hasta a mí.
Tocio levemente sin preocuparse de ser oído, al parecer ni siquiera sabía que yo lo estaba llevando a mi casa.

- Estamos llegando.- susurré insegura de haber sido entendida.
- Mmm…- respondió al parecer solo por cortesía.


La puerta de la casa estaba sin seguro, eso quería decir que entonces mi tía ya había llegado.
Esperando que el sueño ya se hubiese adueñado de Anna, entré calladamente directo a mi habitación. Tendí al convaleciente en mi cama, y lo tapé con la frazada azul que Bonnie me había regalado para mi cumpleaños.
Corrí por el pasillo, y me paré en la puerta de la tía Anna, toqué dos veces, y al ver que no había respuesta decidí abrirla.
Ella ya estaba acostada con sus audífonos puestos y un libro en las manos – otra vez cumbres borrascosas-

- Tía ya llegué- le dije cuando notó mi presencia.
- Odette, corazón tan tarde.- contestó mirando su reloj de mesa.- podrías haberme avisado, te hubiese ido a buscar.
- Lo siento, pero me topé con una amiga en el camino.- mentí.
- Esta bien.- me miró de reojo a través de sus cristalinos lentes.- bueno entonces ahora me puedo dormir tranquila.- señaló apagando su equipo de música.
- Buenas noches tía.- me despedí con una mueca.
- Buenas noches Odette.- contestó sin dejar de mirarme mientras cerraba su puerta.

Suspiré pesadamente apoyándome cansada sobre la muralla del pasillo. Levanté la cabeza y volví a mi habitación donde todavía estaba tirado este enigmático muchacho de hermosos ojos. Me acomodé a su lado sacando de mi velador una de mis vendas congeladas para bajar la fiebre, la abrí, y la coloqué sobre su cabeza. Un pequeño gruñido salió de sus apretados labios, pero yo no me retracté y dejé la banda en su lugar. Luego me paré y fui apurada a la cocina, cogí un par de bolsas de choclo congelado y volví al cuarto. Destapé los pies del muchacho, coloqué una toalla debajo de ellos, y luego dejé caer los dos paquetes gélidos sobre ellos.

Inquieta por dejarlo solo tan pronto me senté a su lado y lo miré fijamente.
Él era joven, quizás solo un año mayor que yo. Su piel era blanca, y parecía tan suave como la de una muñeca, su pelo platinado era largo y le llegaba a los hombros, francamente el me parecía un ser extremadamente hermosísimo.
Después de un rato inspeccione su cuerpo, su largo cuello, sus anchos hombros… y sus cicatrices. En puntillas me acerqué a él, levanté un poco la frazada para tener una mejor visión. Sus rasguños eran algo más que graves tal vez fuese buena idea curarlos antes que se pudiesen infectar. Me apresuré a llegar al botiquín del baño, y de ahí de vuelta a mi pieza.
En poco rato ya lo tenía desinfectado y vendado, tal como hubiese hecho una madre, una hermana, talvez una amiga, o una… novia.
Miré al chico todavía inconciente en mi cama y me ruboricé pensando en lo poco y nada que lo conocía y lo mucho que había podido ver de él.

Ya eran cerca de las tres de la mañana, llevaba más de cuatro horas contemplando al adolescente y pensando en lo extraño que él era.
Seguro era la hora de acostarse y dormir, pero no tenía donde, y ni siquiera me imaginaba haciéndolo en mi propia cama, no a estas alturas. Ni modo, saqué mi saco de dormir, y lo estiré cerca de mi catre.
No hizo falta contar ovejas para quedarme dormida, el sueño llegó impotente y sin siquiera haberme dado cuenta.

- ¡Odette!- me despertó Anna.
- ¿si?- me paré asomando mi cabeza por la pequeña apertura de la puerta.
- Querida me voy al trabajo.- dijo ella acomodándose bien sus botas.- ¿estás bien? ¿no necesitas que te compre nada para la tarde?
- No, estoy bien.- contesté aún somnolienta.- ¡ah! Tía.
- Dime cariño.- se detuvo a medio sacar las llaves del carro.
- ¿por qué vas con botas hoy?
- ¿No te diste cuenta?- apuntó hacia la ventana.- anoche nevó fuertemente, y ahora las calles están casi intransitables.
- … no tenía idea.- abrí mis ojos excesivamente cuando al fin pude ver las inmensas montañas de nieve en el patio.
- Adiós Querida.- se despidió.
- Adiós tía.

Regresé a mi habitación todavía cansada, posiblemente podría dormir un poco más ahora que estaba de vacaciones, además tenía todo el derecho del mundo, porque no me había acostado tarde a propósito, y si mal no recuerdo me maté estudiando toda la tarde con Bonnie.
En sí la tarde había sido productiva, a excepción por ese escalofriante encuentro con la fiera del bosque… ¡un momento! Estoy segura de haber traído a aquel animal a casa, ¡no! Ni siquiera eso, ¡¡Traje a un chico desnudo a casa sin que tía Anna se hubiese dado cuenta!!
Me volví para mirar sobre mi cama, pero encima de ella no había nadie, ni siquiera rastro de algún “hombre lobo”.

2 comentarios:

  1. obvio q me gusta ya termine el primer cap ahora siguo con el segundo ^^

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  2. no será el segundo??? pero dame el tercero a mi ps U_U''

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